miércoles, 26 de octubre de 2011

Golosina otoño-invierno

Torero Superstar, el nuevo diseño de Adidas, se vende por el módico precio de 500€.

Y digo yo, si Fidel Castro y Hugo Chávez se dejan ver con los Adidas de sus países ¡qué menos que ver a Juan Carlos recibiendo en la Zarzuela a Rajoy vestido con esta golosina cuando vaya a jurar cargo tras el 20-N! Ahora que ya está en plena decadencia y necesita algún trapito más cómodo que sus disfraces habituales, se lo debería plantear.

Esperaré ansioso la versión de sevillana para la reina.



PD: Hoy he descubierto la expresión taurina "a puerta gayola". No sé como he podido pasar por la vida todo este tiempo sin intentar colarla en cualquier conversación.

martes, 27 de septiembre de 2011

Atropello en el bazar

Al igual que la participación española en ferias gastronómicas orientales para abrir mercado no ha servido para concienciar a los chinorris de que no puede ponerse una tapa de huevo frito con gominolas en un bar del centro de Madrid, las giras de nuestros grandes equipos de fútbol tampoco son suficiente como para que esta gente termine de asimilar el ABC del código cultural nacional.

A ver quién les explica ahora que hay cosas que no, coño.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Ataque de amistad a la hora de la cena



Y luego está la opción del mensaje privado.

jueves, 4 de agosto de 2011

Bigas Luna, pa que te metes

Si Telecinco fuese una agencia de publicidad haría anuncios de este tipo. Madre de dios, Bigas Luna.




Y este con Punset, especial.



Un comentario en Youtube lo resume a la perfección: "Un señor de 120 años llama a la puerta de un piso donde viven 3 jovencitas. Ellas le dejan entrar, encantadas. Una se pregunta si no se pondrá duro. Él asegura que no, y se ofrece a demostrarlo. El anciano echa un polvo sobre una mesa, y después los cuatro brindan tan contentos. Sobre todo el anciano."

miércoles, 3 de agosto de 2011

Lo que lo peta: El Bic Phone

Hace un año ahora, a punto de caducar mi contrato de permanencia con Movistar, en un momento de euforia veraniega suicidé con rabia el teléfono símbolo de mi sumisión a Telefónica.

Meses después y tras unas negociaciones que ni las del Madrid para fichar a Neymar, acordé con la competencia que me soltasen un teléfono en forma de Smartphone Nokia a cambio de un contrato de casi 24 euros mensuales durante dos años.

Al poco me dieron en el trabajo un móvil de empresa y todo se tornó oscuro. Ahora pago por una tarifa plana que no amortizo porque llamo desde el otro y tengo que cargar con dos teléfonos. Encima, uno de ellos es un trasto del tamaño de un iPhone que ha de durarme dos años soltando pasta si no quiero abandonar y pagar una fianza con la que podría pagar tres teléfonos.

La tecnología táctil hace que cuelgue sin querer con el moflete, el wi-fi no funciona nunca, es imposible de usar sólo con una de mis manos, el GPS me engaña y además pesa como un demonio.

BlackBerry, Android, Whatsapp... yo no quiero un Smartphone coño. Sólo quiero volver a sentir que no llevo un muerto en el bolsillo, apretar botoncicos, disimular con mi abuela cuando se marca sin darme cuenta... Y hoy he encontrado la solución.

Bic, esta compañía adelantada a su tiempo ha lanzado al mercado un teléfono que contiene mi vuelta a la felicidad. Después de deleitarnos con socorridos mecheros o tapones de boli para sacarnos la cera de los oídos, lo vuelve a petar. Libre. 20€ (5 tercios de cerveza, para entenderme con los que pagan Spotify y que justifican su inscripción con gastos de este tipo). Pantalla a casi todo color y una cámara sin flash con la que no me descubran en el metro cuando tiro fotos a gordos que se desploman dormidos sobre sus compañeros de viaje.

Y el placer de destrozar un móvil al que odias a pisotones. Eso hay que vivirlo para entenderlo.

Lo dicho. El Nokia no termina el verano.

martes, 28 de junio de 2011

Sé libre, Marta


No me mires con esa cara, Marta.

Coge el dinero de las fotos y compra un par de billetes de avión que te lleven a Nueva York haciendo escala, que te saldrá más barato. Cuando llegues, pregunta al taxista cuánto te costará el trayecto para que no te time y pídele que te lleve directa al centro de Manhattan.

No guardes tu fajo de dólares y cómprate un perrito en el primer puesto ambulante que veas. Que te eche mostaza para que sepa a algo. Disfrútalo.

Los Pretzel del mostrador de hojalata, no puedes volverte de Nueva York sin probarlos. Agarra uno que tenga muchos tropezones de sal porque si no, vas a masticar corchopán. Decepcionada con su sabor, pregunta a ese policía tiernito que vigila la entrada de la biblioteca dónde se ha pillado el batido. Ve a ese Dunkin Donuts y acompáñalo de una pizza, también venden. Chúpate los dedos que los tienes finos.

Sigue gastando en la oferta de 3x2 de donuts de la tienda de enfrente, están más buenos que los franquicia y llevan más pringue. Coge de los rellenos y que no tengan agujero, que llenan más. Date el gustazo. Límpiate las boceras con la bolsa de papel reciclado empapada de grasa donde te los han metido.

Mira a ver si en el Subway es el día del bocata de albóndigas. Píllatelo si puedes y cómetelo mirando al Hudson. Alcanza al camión de los helados y pídele que te moje el cucurucho con la natorra en chocolate caliente para que se quede durico. Que te lo reboce en cacahuetes antes de que se enfríe del todo para que se estén bien pegados. Prueba las hamburguesas del Wendy´s, los cannolis de Little Italy, ve a un buffet libre, come palomitas de mantequilla viendo perder a los Knicks y haz gárgaras con una botella de 3 litros de Coca-Cola. Entra en la tienda de m&m´s y come todo lo que puedas deambulando sin comprar nada, lo hacen todos los españoles.

Cómprate tres billetes de vuelta a España y el año que viene vuelve a posar para otra clínica que prometa ser la solución definitiva. Gasta el dinero de tus fotos otra vez en Nueva York y disfruta, joder, que eso es el paraíso.

Sé feliz, Marta. Sé libre.

miércoles, 15 de junio de 2011

Esas fotos del Facebook

Lo que más me gusta de Facebook es mirar fotos, las de los viajes pero sobre todo descojonarme con esas que la gente publica inmediatamente desde su iPhone o la webcam para que todos nos recreemos en la imagen que adjuntaría para presentarse en "sexy o no" metiendo tripa, poniendo morritos o sacando pecho hasta partirse la espalda.

Sí, sabes de lo que hablo... esa autofoto en el espejo del baño, ese plano picado con las tetas en la garganta, esa foto de nochevieja en el salón de tu casa con las cortinas amarillentas, maquillada como una puerta... uhmmmm... ahí, con tu parquet y la foto de boda de tus padres... vaya patillas tu viejo, guau.

Esto es cutre si lo hace una tía, pero ahora que los tíos llevan escote, ojo que estoy viendo ya más de un picado peligroso en pecho rasurao.

Además, joder, que a nada que te conozcamos, no cuela. Un buen golpe de cámara para que no se te vean los granos está bien para equilibrar el crimen de tu DNI, pero joder, que no puede ser que tu cara sea una paella y en las fotos tengas el cutis de la Preysler.

Creo que ese tipo de fotos nunca llegaré a traerlas a estatopagao porque aunque son gratis, pueden herir sensibilidades (no porque me vayan a traer algún problema...) y tampoco hay que ser más cruel de la cuenta.

Y luego están las fotos cachondas de gente orgullosa. Mirad esta de un colega con Pilar Rubio:



A 16ºC que marca el termómetro del vagón a las 12 de la mañana, o se dio un carrerón monumental porque perdía el tren, o a este tipo lo de tocarle la espalda a Pilar Rubio le puso tan berraco que su madre estuvo toda la semana frotando el Fred Perry hasta que sacó el cerco blanquecino que se le tuvo que quedar en el alerón. Vaya calores, salao.

Nota: 6,5.

Nota al manipulado ocultador de identidades: un 9,6, pero de los de la selectividad de ahora en la que se puede llegar hasta el 14.