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jueves, 9 de junio de 2011

Cómo conocí a Luisín

El 9 de julio de 1994 no había cumplido los 9 años aún y el sol pegaba de lo lindo en la meseta norte. El bar era un infierno y sólo había más moscas que gente, pero ellas no miraban a la tele con esa cara de mala leche. Con toda seguridad, fue la primera vez que sentí ese quemazón interior que se iría repitiendo periódicamente cada dos años por las mismas fechas hasta que en el año 2008 se nos cambió la cara a todos los que nos gusta el fútbol.

En el Foxborough Stadium de Boston corría el minuto 48 de la semifinal España-Italia con 1-2 en el marcador y Goikoetxea colgaba un melón desde la banda derecha que como tantas otras veces, salía directo de banda. Creo que fue la primera vez que mi padre no me dio una tollina cuando grité hijo de puta. Creo que lo dije todas las veces que quise, todos lo gritamos mirando a la tele y todos acabamos saliendo del bar con la misma cara, incluidos la tropa de asturianos veraneantes en León a los que les había dolido especialmente el codazo que le acababa de romper la nariz a toda España.

Sandor Puhl es hoy un árbitro retirado de origen húngaro que ejerció hasta el año 2000. Durante cuatro años consecutivos, desde 1994 a 1997, fue premiado como mejor árbitro del año llegando a pitar finales de copas de la UEFA, de Liga de Campeones e incluso la de ese mundial en el que había quedado patente que era un tipo un bastante incompetente.



A Mauro Tassotti le cayeron seis partidos de sanción, no jugó la final del mundial que Italia perdió contra Brasil y como ya está dicho, nunca tuvo el perdón de Luis Enrique, al que negó haber golpeado a propósito.


Luis Enrique, por su parte, con su cazo asturiano más prominente incluso que el de Tassotti y su nariz ya recompuesta, acaba de firmar con la Roma para entrenar al club italiano las dos próximas temporadas. Probablemente no llegue a navidad, pero si decide firmar la reconciliación dada la cercanía, esta vez Tassotti podía plantearse apuntar bien y hacerle un favor metiéndole la barbilla para dentro.


Recuerdo ver ya desde la piscina como la gente salía rebotadísima del bar acordándose de la madre Tassotti. Hoy tenemos la suerte de acordarnos un poco menos de todo aquello y volver ver en el Foxborough a la selección española sacando pecho. Eso sí, cada vez que veo esta jugada me encabrono.

miércoles, 8 de junio de 2011

Luisín capítulo I: pasado

Luisín siempre fue un nenu dispersu. Andaba por clase siempre como despistao, pensando tol día en el fútbol y en el Esportin. Todos los recreos dedicábase a recolectar Albal pacer una pelota que le sirviese pa echar un partidín en el patiu el colegio con el resto de guajes y flipailo pegando pataes: Que si ahí va Quini, que si vay cañu, que si profe no eran peyas era que a mi también me han secuestrau...

Solía ir siempre igual vestíu y cantaba a cabrales que daba gusto. Eso sí, el chaquetón cambuábalu to los días porque era costumbre heredada, algo que le acabaría trayendo alguna polémica en su posterior juventú (y ya paro con el asturiano).

El caso era que el niño, inquieto como ninguno, se llevaba todas las collejas de las monjas en clase. Él avisaba en casa que le tenían frito a tollinas, pero como no presentaba marcas evidentes y de aquella aún se llevaba la técnica de la hostia que hace milagros, pues se fue conformando y aprendiendo a encajar los golpes como podía.

Luisín llegó a la pubertad hecho un tirillas, con cabeza pa siete cuellos y bastante bocazas. Por si esto no era suficiente para entorpecerle la seducción primeriza de hembras asturianas, el tema de las collejas le había causado un efecto deformación en la mandíbula, sacándosela hacia afuera como medio metro por la inercia de los golpes en la parte trasera de la cabeza. Con estas, no era pa llevarse a ninguna moza a retozar por praos y prefirió dedicar ese tiempo al deporte, algo en lo que siempre había destacado.

La cosa fue a más y Luisín se hizo finalmente futbolista. Hace hoy casi diecisiete años corría la segunda parte de una pachanga y un rival de nombre Mauro, dandy como todos sus compatriotas, viendo la cara virgen que llevaba Luis quiso hacerle el favor de meterle el cazo para adentro y ayudarle en la conquista de la mujer. Sin embargo, el chico apuntó mal y en vez de partirle la boca le rompió la nariz. Luisín nunca se lo perdonó...

miércoles, 9 de febrero de 2011

Ana y el tocólogo

El otro día estaba en la farmacia y como no me gusta esperar soplándole la nuca al de delante estuve haciendo una inspección furtiva del establecimiento.

Tras comprobar que cualquier yonki en horas bajas podría entrar y llevarse todos los chupetes sin que la farmaceutica tuviese ni tiempo de reaccionar (dada la lejana ubicación de su sitio en la trastienda), me fijé en que una cara muy conocida me sonreía bajo el mostrador.


Durante dos días he pensado en ella sin dar con su nombre y también he dedicado reflexiones a lo mal que se ha tratado a Concha Velasco por hacer anuncios sobre pérdidas de orina. Sin embargo, hoy he caído.

Ana García Lozano tuvo el glorioso honor de trabajar junto a Emilio Aragón en grandes espacios lúdico-televisivos como El Gran Juego de la Oca, VIP Guay o VIP Noche (wikipedia), del que a muchos les sonaran sus Cacao Maravillao. Poco después, se erigió como la pionera nacional del talk show con programas de sesudo nombre como Ana (Telemadrid) o El programa de Ana (Telecinco), que aunque no lo parezca podrían haber inspirado formatos como el exitoso El Diario de Patricia, presentado no por Ana en esta ocasión, sino por Patricia Gaztañaga.

Seguramente escuchando a sus invitados Ana aprendió la importancia de dedicarse tiempo a uno mismo para no volverse loco y aunque la foto que he publicado podría tener un aire setentero de compresas de lija, la url de abajo confirma que Ana es el busto parlante actual de productos que mejoran la salud y en concreto, sirven para el "rejuvenecimiento íntimo".

Anunciado en televisión o no, como no la enciendo mucho he seguido el rastro hasta miniesferas.com y he podido comprobar como Ana no pierde gancho alguno. Es increíble como esta mujer sigue transmitiendo confianza sin que su mirada vacile lo más mínimo. Qué profesional, cómo no le tiembla la mano a la hora de agarrar unas bolas que 10 de cada 10 ginecólogos recomendarían a sus pacientes introducir en su vagina renunciando a hacer ningún chiste fácil. Si es que me han dado hasta ganas de hacer un pedido, joder.

En fin, que no sé si lo que necesita España son más bolitas del obstetra Doctor Kegel, pero más periodistas como Ana sin ninguna duda.

PD: Obstetra:1. com. Med. tocólogo. ---> tocólogo, ga.1. m. y f. Especialista en tocología.---> tocología, 1. f. obstetricia.---> 1. f. Med. Parte de la medicina que trata de la gestación, el parto y el puerperio.

Huy...

martes, 1 de febrero de 2011

La Graciosa

Órgano de gobierno: Cabildo de Lanzarote
Coordenadas 29°15′06″N 13°30′29″O / 29.25167, -13.50806
Geología Estratovolcán
Superficie 29,05 km²


La isla de La Graciosa forma parte del archipiélago Chinijo -perteneciente a la Comunidad Autónoma de Canarias (España) y a la Provincia de Las Palmas-. Está al noroeste de Lanzarote, isla de la que depende administrativamente y de la que la separa un brazo de mar conocido como El Río. También se halla relativamente cerca de la costa continental africana. La economía insular está basada en la pesca y el turismo. Fue conquistada en 1402 por el explorador normando Juan de Bethencourt, bajo el vasallaje de Enrique III de Castilla.

Fuente rigurosa: Wikipedia.

Dos pueblos enfrentados por ser el más importante de sus 29 kilómetros cuadrados y el que se lleva la palma se llama Caleta del Sebo.

En los últimos 10 años su población ha crecido en 18 habitantes, llegando actualmente hasta los 644. Dicen que los gracioseros poseen un entrecejo superpoblado que hace las veces de esponja frente al sudor y camufla sus ojos bizcos bajo una perpetua sombra. Se trata de un pelaje que les protege del calor en verano y del frío en invierno, por lo que si se lo depilan mueren. Para respetar su raza evitan cualquier costumbre metrosexual que pueda alterarla y se reproducen únicamente entre ellos. Como consecuencia de esto, no son pocos los científicos que afirman que la genética lleva siglos haciendo estragos en forma de borbonidades. El pico más alto de la isla es Las Agujas, con 266 metros. El segundo: El Mojón, con 188. En las Islas Azores existe un archipiélago con el mismo nombre, pero no es cuestión de juzgar si mejor o peor.

lunes, 24 de enero de 2011

La saturación o el efecto Pajín


Normalmente en la vida pasa que cuando algo satura acaba produciendo un efecto contrario. Por ejemplo, a mi de pequeño me encantaban las croquetas, pero un día me puse como un cerdo y de la vomitona que me agarré le cogí a la bechamel un asco tremendo. Luego me hice un poco más mayor y como me vicié mucho con el zumo de tomate, también le agarré ojeriza. Más tarde me pasó con el Beefeater y, por último, ocurrió que al llegar a la facultad gustándome mucho el periodismo deportivo, al final sucedió igual que con la gente de canarias, que en clase había un montón y como a medida que pasaban los cursos se ponían más pesados, terminaron la carrera ocupando el lugar de las croquetas y el zumo de tomate.

Les pasa a algunos que del dolor que les da algo, les da gustico. O las cosquillas que primero risa y al final de tantas duelen. O con la gente que da mucho asco, como por ejemplo Leire Pajín, que termina resultando cómica. O Pablo Motos, que escribir monólogos se le da bien pero de tan pesao que es intentando hacer gracia pues es imbécil. Y como esto tiene tintes buclísticos, creo que está cerca de ser tan cargante que termine por tener algo de gracia ya sea por absurdo o por pena.

Pues nada, que dejo aquí otro testimonio que sustenta el efecto Pajín en el mundo de la moda. Y no es sólo el caso de pijos pozueleros que llevan las Converse agujereadas o gitanos chaboleros que ostentan con BMW y cadenaca de oro. Todos sabemos que la clase alta también rescata de barrios bajos algunas costumbres clásicas para imponerlas en la jet-set y si no, que le pregunten a Flavio Briatore por qué cojones hace un tiempo se casó en zapatillas de andar por casa emulando a las gitanas que no se las quitan ni para pasearse por la piscina.

viernes, 15 de octubre de 2010

Más biopic. Hoy: J

Aunque J le insistió a su madre con que no era necesario llevarse aquel tupperware gigante lleno de lentejas a la excursión, acabó subiéndolo al barco para que le dejase en paz. Este trasto, junto con el kit del camping gas sin estrenar que la mujer le había comprado cuando se fue a la mili, confirmó a todos los asistentes que J era gilipollas y que otra tarde más volvería a ser objeto de mofa. Se encontraban en pleno veranillo de San Miguel y visto que el calor del sol daba sus últimos coletazos, todos los amigotes habían decidido aprovechar el día juntos saliendo a surcar el Mediterráneo para echarse unos canutillos en alta mar.

Entre risas y humillaciones varias fueron recordando anécdotas y orcos con los que cada uno se había rebozado en noches para el olvido. La cerveza comenzaba a estar más caliente que fría y el vino llevaba un rato poniéndose cabezón.

En un momento en que el sol pegaba como si no hubiera mañana, la tropa comenzó a tirarse al agua para espantar la caraja mientras un J rezagado y marginal enredaba a bordo con el camping gas. Él era el último y tenía que quedarse en el barco para echar la escalera, pero la euforia colectiva le jugó una mala pasada y acabó tirándose al agua sin pensar en cómo subirían más tarde. Por suerte, la escalera ya estaba puesta y todos pudieron volver al barco sin dar motivos a Antena 3 para realizar una mini serie basada en hechos reales. Eso sí, a J le cayó una buena mano de collejas.

Una vez llegó el típico agujero estomacal de las seis de la tarde tras unas cuantas horas machacando el hígado sin haber probado bocado, las lentejas de la madre de J empezaron a ser demandadas por los tripulantes hambrientos y éste volvió al timón del camping gas. Al final resultó que el aparato funcionaba a las mil maravillas, pero el hecho de que el manjar llevase al sol todo el día supuso que lo que no iba a ser ya una digestión idílica por el vino soleado, fuese una catástrofe ecológica en forma de chapapote debido a que el barco no estaba provisto de baño y los tripulantes iban lanzándose al agua para evacuar las lentejas.

Pasado un rato, visto que los estómagos no estaban ya para muchos trotes, comenzaron a circular los psicotrópicos. Como J nunca había sido amante de este tipo de sustancias, sacó a pasear unos puritos de vainilla que fumaba desde que había comenzado a estudiar periodismo y de los que sus compañeros de jarana se cachondeaban bastante. Entre risotadas, un colega terminó introduciendo superficialmente un purito en su cavidad anal y le prometió a J que si se lo encendía en tan incómodo lugar no volvería a meterse con sus gafas de pasta ni con su manía de llevar parte de arriba del bikini. J aceptó, pero el que las lentejas de su madre provocasen una flatulencia infernal sumado al hecho de que se había dejado el gas abierto hizo explotar el fuego del mechero y que la llamarada de la reacción le organizase en la cara un cristo de cuidado. Cuando por fin llegaron al hospital no se pudo hacer mucho.

Años después, J se empadronó en Madrid porque había oído a Gallardón prometer que en su legislatura terminaría con todas las obras de la ciudad. Consiguió que incluyese su cara en un plan de restauración, pero a día de hoy se le sigue viendo con un relieve lunar importante en el rostro y a la legislatura sólo le quedan unos meses.


En la imagen, un J ingenuo posa instantes antes de la tragedia

domingo, 3 de octubre de 2010

El Pesetrucha (Troutaxi)

Hace dos semanas se cumplió un año del rocambolesco episodio dado en el contexto de una carrera de taxi Fuenlabrada-Madrid a treinta y tantos euros tras haber realizado una completa ruta por casi todas las autopistas de ésta nuestra Comunidad. Desde entonces, mi relación con los taxistas ha sido tan mala como la de mi hermano, destacado autor de la frase "no te vamos a dar un puto duro y además, Suárez, en mi lista de cuatro tasistas tu eres el quinto".

El jueves volvía a casa un tanto azufrado tras haberme reconciliado con el gremio. Había pagado 12 euros de taxi para dormir media hora más debido al estrecho margen de sueño con el que contaba, ya que el despertador sonaría a las ocho para ir a trabajar. Mientras llegaba al portal de casa analizando el negror de mis manos provocado por una reveladora exhibición de break dance en mi fiesta de graduación, en la otra acera un taxista asomó medio cuerpo por la ventanilla y me requirió a voces. Como podía estar asfixiándose por haberse quedado encajado en el hueco debido a su tripa prominente, acudí raudo a su llamada con el objetivo de solventar sus dudas o, en caso necesario, rescatarle.

Resultó que el hombre me preguntaba por una de las calles más conocidas del barrio, algo que de primeras me tenía que haber parecido raro de no estar pensando con una réplica del cerebro de Leticia Sabater. Al final, con un poco de esfuerzo, conseguí guiarle y cuando por fin terminé le tuve que repetir de nuevo todo porque no se había enterado de nada.

El tipo me debió de parecer un poco disperso y después de declinar un par de invitaciones que me aconsejaban subir a su taxi "para que no me atropellasen", empecé a ver que el viejo me estaba pasando revista con la mirada un poco traviesa. Con éstas, tomé la decisión de recular haciendo el Markiswalker visto que la cosa pintaba rosa y cuando el tipo notó que volvía a la acera de la que nunca debí salir, sacó a pasear una sonrisa de lo más pícara y decidió significarse con lo que creo que intentó ser un guiño: "Anda tonto, sube... si vas borrachito..." dijo el hombre, de unos cincuenta y tantos años y con pinta de padre de familia.

Cuando tres horas después recuperé el habla a la que me tiraba de la cama para levantar España, recordé haber doblado la esquina para vigilar hasta que aquel pesetrucha se largó arrancando su templo del vicio con carcasa de Skoda. No quería que tomase nota de mi portal y ahora, cada vez que vuelve a mi mente la palabra "borrachito" no puedo evitar sentirme sucio.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Jimmy, el skater

Dentro de tres días se cumplirán cuatro años desde que Manuel Jove, empresario gallego de gran éxito, vendiera las acciones de su constructora Fadesa a Fernando Martín, recordado por haberse empeñado en pasar a la historia como el presidente más irrisorio del Real Madrid. Al poco tiempo de pegársela con el fútbol, la crisis crujió a éste pucelano que también pasará a la posteridad como el responsable de una de las suspensiones de pagos más grandes de todos los tiempos en España.

Hoy tenemos a otro tipo que se la ha pegado al poco de comprar un negocio, aunque de un modo un tanto diferente al de Fernando con Martinsa-Fadesa. Se llama Jimmy Helselden, compró en enero la empresa responsable de los no muy exitosos patinetes eléctricos Segway, y al parecer una caída tonta probando uno de sus prototipos le ha llevado al hoyo.

Hasta aquí la actualidad de hoy. Me han dicho en el trabajo no se qué de que la ONU está moviendo lo de establecer un embajador interplanetario pero no encuentro suficiente información en Google que garantice unas fuentes fiables que se ajusten al rigor con el que se tratan los temas en este blog y no voy a empezar a basarme en chismorreos de retrete.

Como no quiero hacer mucha sangre con la noticia del fallecimiento del Señor Heselden ni cebarme con el invento, distraigamos la atención de los lectores con un fotomontaje que he hecho de Sergio Ramos con pechos para comprobar mi progreso con el Paint.


Descanse en paz.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Pelaya y Covadongo, un amor maloliente

Pelaya Caleya se crió en el mismo pueblo donde los Flowers veraneaban hasta que el lugar empezó a oler a pis. Su padre, Pelayu, había decidido retirarse del piragüismo tras haber sido acusado de tongo en su última carrera por un tema de kamikacismo contra el aspirante, que le pisaba los talones a unos metros de la meta en Ribademierda. La muerte del hombre bala había impedido que los hechos se aclarasen y Pelayu había tenido que tirar con su ya no tan excelente reputación hasta la frontera en Ribadeo, Lugo, donde sin cambiar mucho de aires podría tener el retiro dorado con el que siempre soñó.

Pelaya había nacido resultado de un mertesacker fortuito de Pelayu con una admiradora conquistada una noche de las fiestas patronales en la cola del pulpo. Tal y como hiciera años después Cristiano Ronaldo, el señor Caleya había decidido pagar a la muchacha un dinerillo para mantenerla en el anonimato, librándose de ella y asumiendo la educación de su hija como un single responsable en familia monoparental.

Pero la adaptación de Pelaya a Ribadeo no fue precisamente un camino de rosas. La chica era zurda cerrada y el hecho de que se confundiese contínuamente haciendo la señal de la cruz le hizo repetir catequesis hasta los diecisiete años. Esto le alejó bastante de la fauna contemporánea y además, no acababa de cogerle el tranquillo a la gaita. Por este motivo, el cura del pueblo, un sacerdote moderno muy implicado en que los niños desarrollasen habilidades manuales, se empeñó en que la chiquilla practicase con el instrumento después de catequesis hasta que dejó de repetir curso. El puso la teoría y el material hasta que un día la niña se emocionó con el fa, marcó la gaita con los dientes y el cura decidió darle su primera oblea con la mano derecha.

Visto que la muchacha no apuntaba maneras de monja, Pelayu andaba mosqueado porque no le hacía ilusión que la niña se echase precozmente un novio gallego. Siempre había desconfiado de esta clase de occidentales y además le daba miedo que el tipo no continuase la saga asturiana negándose a llamar a su nieto Pelayo.

La situación era complicada y para tener vigilada a Pelaya, Caleya Senior intentó aficionarla a sus hobbies con el objetivo estar unidos, pero la chica se pudría pescando y empezó a llevársela a Rinlo a la captura furtiva de percebes. El caso es que aunque al principio Pelaya no le ponía mucho ímpetu, poco a poco los dos fueron descubriendo que la gran destreza que la chica había desarrollado con sus manos después de pasarse media vida en poscatequesis, venía fenomenal para limpiar la zona de bichos. Al final de cada jornada, una vez capturado el botín, su padre le hacía esconderse el género bajo la ropa interior para escapar de los percebeiros oficiales, con muy mala hostia y un acento así como entre asturiano y portugués muy jodido de entender.

Padre e hija pasaron así de unidos una temporada larga, pero el hecho de que la chica no tuviese ningún amigo hacía que su padre se sintiese un poco corrupto. Veía como las chiquillas del pueblo se refregaban con futuros traficantes de droga y como tampoco quería que a la muchacha se le acabase pasando el arroz, empezó a abrir la mano. Meses después, la chica ya había hecho pandilla y tenía algo de vida alejada de su padre. Sin embargo, no sabía si porque no dominaba el idioma o porque tocaba la gaita con demasiada intensidad, la muchacha no acertaba a arrejuntarse con ningún mozo de la zona, por lo que acabó quedándose sola de nuevo.

Fue entonces cuando Pelayu decidió encarar la situación y hablar a cara de perro con su hija. Era evidente que algo en todo este asunto olía mal, y sus sospechas se confirmaron cuando la muchacha le explicó que sus pretendientes siempre terminaban huyendo de ella en el momento en que pasaban de los primeros acordes de la gaita al exploramiento genital recíproco. Al parecer, el fuerte olor que desprendía Pelaya después de años utilizando sus bajos como almacén de marisco, espantaba a cualquier ser vivo con un mínimo de olfato que pudiese intoxicarse con la lonja caduca que la chica llevaba en la entrepierna.

Y así pasaron años hasta que una tarde bastante fea, Pelaya conoció a un tipo igual de feo y asturiano llamado Covadongo Otero. A su madre, Covadonga, se le había puesto en los huevos continuar la saga familiar del mismo modo que a los Caleya y había bautizado a su hijo con un nombre que no le traería pocas tollinas cada vez que el maestro pasaba lista. Covadongo tampoco había sido nunca el más listo de la clase, escupía bastante al hablar y mostraba poca destreza vocalizando, sobre todo con las emes y las enes, que se le atragantaban especialmente. Sin embargo, era muy cariñoso y las vegetaciones que tenía en las fosas nasales hacían que hasta la flatulencia sufrida por Pelayu Caleya, fruto de machacar su estómago a base de nostálgica fabada un día sí y un día no, le pasase desapercibida.

La cosa fue a más y los dos marginales terminaron pasando por el altar en una iglesia asturiana perdida en el monte que años después adquiriría en subasta Woody Allen, un enamorado de la tierra. Con su olor a pescado muerto, la pareja pasó un tiempo feliz hasta que llegó el momento de alumbrar al primer heredero de la dinastía Otero-Caleya. Covadongo o Pelayo, era la cuestión.

Al final ninguna de las partes cedió y acordaron llamar al niño David, un nombre de moda por aquel entonces y que la pareja asociaba a sus ídolos musicales, Bowie y Summers. Añadir que el parto fue sencillo para la madre, pero la mitad de la plantilla médica que la atendió cayo desmayada por la peste que salía de aquella fosa genital y Covadongo se agarró una llorera de espanto, no tanto por la emoción sino porque sus ojos no pudieron permanecer inmunes en el paritorio ante tal hedor nuclear.

Por tanto, debido a las circunstancias que rodearon el alumbramiendo, es evidente que el niño no salió oliendo a Sport Man. El chaval cantaba a trucha muerta que tiraba para atrás y aunque le tuvieron flotando en una bañera llena de jabón Magno con friegas constantes durante mes y medio no hubo nada que hacer. David fue creciendo acompañado por su amigo mocoso Ebilio mientras en el pueblo se le empezó a conocer como "el pescao".

Al final el chaval salió medio sano y rechazó aficionarse a la gaita como le recomendó su madre, prefiriendo la guitarra. Ejerció la maniobra del feo de moda dejándose el pelo largo y barba a lo Santi Millán para que nadie pudiese verle el careto y montó un grupo de música con un primo suyo bastante gilipollas, que al igual que su padre tenía problemas de pronunciación y era un pregordo chulesco madrileño.

Tuvieron mucho éxito y aún suenan bastante en los 40 Principales. Hace poco "El pescao" ha sacado disco en solitario en una vuelta a sus orígenes que le ha hecho retomar el nombre que le hizo ser el tipo más apestado de su pueblo.

jueves, 19 de agosto de 2010

Los Flowers

El cabecilla de la familia Flowers trabajó duro toda su vida en el pequeño rancho que había heredado entre los ya abandonados escenarios hollywoodienses del lejano este almeriense. Le gustaba charlar con los forasteros y preguntarles si se limpiaban el Ohete cuando se iban a meter a la ducha justo después de pasar por la letrina. Él nunca lo hizo y de ahí sus andares de pistolero, sobre todo en verano cuando la entrepierna escocida y el picor le hacían cuesta arriba cualquier sendero.

El abuelo Flowers nunca ocultó la intención de que su hijo Brandon heredase el rancho familiar. Para ello le transmitió todos sus conocimientos en el arte de la caballería y la ingesta de Ruavieja.

Todos los veranos los Flowers pasaban la primera quincena de agosto en una casita que la familia de Pepu Hernández les prestaba para su recreo en un costero pueblo asturiano llamado Ribademierda.

El pequeño Brandon creció bajo las nubes veraniegas en lo que los lugareños se jactaban de considerar un terreno aún no conquistado. El clima venía muy bien para les entrepiernes, pero el pequeño Brandon no acababa de adaptarse. Los niños del pueblo le tiraban piedras y el fíu taba triste. Vamos, que no taba na contentu el nenu.

En un verano en el que la pubertad perpetua de Brandon le hacía echar más tardes encerrado en el baño que luciendo fardahuevos en la playa con los demás mozos, el patriarca de los Flowers animó a su hijo a que participase en la competición popular del descenso del río Sella.

Aquel verano la cosa se había ido de madre. El otrora idílico pueblo se había convertido en un desparrame de alcohol y basura en el que era imposible curarse la entrepierna. La gente sureña había invadido la zona y ante la falta de retretes aquella playa era un mar de minas con mojones que lanzados por las olas hacían muy incómodo el baño.

Centrándonos en la carrera, el pequeño Brandon había hecho un descenso impecable y llegaba al último puente en segundo lugar tras el favorito del público local,un asturiano llamado Pelayu Caleya. Ante esta amenaza, un ultra incondicional de Caleya que había pasado una animada noche en Arriondas decidió hacer el salto del ángel azufrado y placar la piragua de Flowers. El bacalilla perdió la vida en el acto y Brandon tuvo que conformarse con un segundo lugar del que nunca nadie se acordaría.

Decepcionado, muy decepcionado y con la entrepierna en costra blanda, el abuelo Flowers decidió que nunca más volvería a pasar las vacaciones en la costa norte. Pero aquel día, en la garita de la Cruz Roja, su hijo conoció a una enfermera en prácticas que declarole su amor incondicional y su intenciónn de formar una familia con él bajo su cenador de Carrefour. Era la primera vez que Brandon tenía contacto con el sexo opuesto y dado que el chico apuntaba más maneras de Brokeback que de otra cosa, el padre le insistió en que formalizase su relación y criase a sus hijos en una Quechua.

La mujer de Brandon siempre fue muy aficionada al bingo. Su sueño era tener uno para jugar gratis y por ello no dudó en enviar a su hijo a Las Vegas, Nevada, para que hiciese carrera en el arte del binguismo. Brandon no estaba muy de acuerdo en emplear el dinero de la venta del rancho de su difunto padre en mandar a su hijo a aquel lugar, pero tragó sin decir nada como cuando su mujer se comía todo el tomate de la ensalada (ella siempre fue de arrasar primero el plato común antes de empezar con el propio).

A los dos años de haber enviado al también Brandon a estudiar a Las Vegas la familia le había perdido la pista por completo. Ya no mandaba cartas con versos sin sentido y como el móvil no cogía bien cobertura en el pueblo, le dieron por desparecido.

Un día, metido en su Nissan Vanette, Brandon Senior perdió la frecuencia de Radiolé y de repente un locutor idiota de los 40 Principales anunció el primer hit en solitario de un tal Brandon Flowers. El viejo pegó un frenazo y escuchó aquel piano... ésa voz... ése falsete... Brandon había perdido por completo el acento asturiano.

Al investigar días después y verle vestido con un traje de plumas supo que su hijo había seguido el camino que él nunca se atrevió a recorrer. Eran igual de juláis. A la segunda generación, los Flowers por fin salieron del armario.

Por cierto, el disco era una puta mierda y a su madre no le gustó nada tener un hijo que en vez de cantar números cantaba como Mika.

En la imagen, los padres del exitoso vocalista de The Killers tras la noche en la que la buena cópula hacía guardar el calorcito con una toalla para que el embarazo fuese efectivo.

jueves, 17 de junio de 2010

Primitivo



Son las 09:15, llego tarde a trabajar y empiezo a pensar que le tenía que haber quitado la parte pocha al plátano que me he desayunado. El sudor helado, los escalofríos y el burbujeo que llevo dentro hacen que me acuerde de lo de siempre cuando esto me pasa en el Metro: ¿Por qué cojones no hay baños públicos ahí abajo?

A mi lado, un hombre le está contando a una chica que a lo largo de su vida ha escrito un montón de guiones televisivos de programas famosos, como por ejemplo, "el de los juicios de Antena 3". Me pregunto si ese programa no era en Telecinco pero sigue largando, dice también que Loreto Valverde nunca se aprendía los guiones porque siempre iba cocida.

Se levanta y pregunta a voces si hay alguna embarazada que se quiera sentar en su sitio. Se sienta, le pregunta al que lee el As si vió el partido. "Claro, que tampoco lo viste. No me lo creo, yo ayer por la tarde llamaba a cualquier lado y ni dios me cogía el teléfono. Ahora nadie ha visto el partido, venga ya. ¡¡¡España 1 Suiza 33!!!", grita.

Dice unas cuantas gilipolleces más y le sigue contando su vida a la muchacha que aguanta el chaparrón. "Pues eso de filosofía no sé yo si te va a servir para mucho, eso se puede aprender sin ir a la facultad", le suelta. La chica sólo sube las cejas y luego las vuelve a bajar.

La verdad es que le ha dado un buen repaso a todos los que iban alrededor. Se ha cachondeado de todo el mundo y el cabrón no me ha dicho ni mu porque debe ser que con lo pálido que iba y la cara de mala hostia que llevaba sabía que tenía a punto la máquina de mandar a tomar por culo.

Ahí ha sido cuando le he grabado, bajo unas condiciones lamentables. Que vengan Jon Sistiaga y su cámara a decirme si ellos contraen el esfínter de esa forma cuando el del pelo blanco se hace el héroe. Qué fácil es trabajar con las necesidades primarias satisfechas...

Primitivo se despide. El rojo ya no se lleva, aunque a su suegra le ponga una barbaridad, se lleva el blanco. Y los pantalones en su sitio.

Primitivo se baja en Conde de Casal. Seguro que ha quedado con Pajares a tomarse un carajillo.

martes, 8 de junio de 2010

El tontol pueblo


De toda la vida uno siempre ha oído hablar de lo que se ha llamado tradicionalmente "el tontol pueblo". En lo que viene a ser algo parecido a mi pueblo, el tonto siempre fue muy de comerse cosas. De pequeño se comía arena del parque y la masticaba haciendo un ruido bastante desagradable, luego se comía bichos y al final se le empleaba para comerse cualquier tipo de marrón. En el pueblo de un colega también el tontol pueblo era de comerse cosas, de hecho, dice que dicen que una vez se le llevaron de putas para que se estrenase y a la salida de su experiencia sólo declaró orgulloso: "chavales, ¡que le he comío tol potorro!".

En mi pueblo, el tonto vendió la casa hace unos años. En los de la zona, debe de haber pasado algo parecido porque cada vez que voy de fiesta a alguna de sus verbenas me cuesta encontrarle. Esto me ha llevado a pensar que no es que haya desaparecido, sino que el tonto del pueblo ha evolucionado.

El tonto de pueblo de antes era ese chavaluco inadaptado, con su madre siempre detrás y que en el fondo despertaba compasión. Llevaba la gorra del banco día y noche, boceras y un bocata que le duraba de 5 a 8 si no se lo comía o tiraba alguien. Se subía las gafas sin usar las manos haciendo gestos raros, mocos secos colgando de la nariz y nunca llevaba atados los cordones.

El tonto de pueblo contemporáneo suele referirse al de fuera como "el listo". Si además saben que eres de Madrid, pues entonces sin abrir la boca lo primero que te sueltan si tienes un problema con ellos es que "vas de listo". Esta clase de tonto lleva metiéndose de todo desde que dejó de darle miedo tragarse los Gelocatiles, va con la boca abierta y vocaliza poco gritando mucho. Le pirra vestir así como con muchos colores, tunea su coche todo lo que puede y suele agarrarse a niñas de edad bastante inferior. Si uno le pierde de vista en la verbena, no tiene más que acercarse al Puño para ver como bate sus récords de puntuación mientras paga con sus amigotes por romperse la mano impresionando al personal.

Ahora el tontol pueblo lleva gorra pero es otro estilo. Su madre también es una santa pero su relación suele ser un tanto distante. Han perdido su singularidad porque crecen como setas y en ocasiones puedes llegar a la conclusión de que siendo mayoría, el raro acabas siendo tú.

Llevaba pensando en esto un rato cuando apareció en la verbena el tonto del pueblo de toda la vida. Todos le conocemos como 3 R´s porque él mismo se bautizó con este nombre (Roberto Ramos, r... o algo así). Ahora debe de tener unos 40 años, bebe batido en vaso de cubata y tiene los piños un tanto verduzcos. Objetivamente es el tonto del pueblo, pero es un tío muy agradable porque siempre saluda y se queda hablando contigo un par de horas como mínimo (habla un minuto y el resto está ahí haciendo compañía). Cuando logras que te suelte es posible que se vaya a hablar con alguna de las viejecillas autóctonas que están en medio de la verbena con cara de querer amortizar lo que le han quitado de la pensión para organizar el macrobotellón que tiene ante sí. Su mala hostia suele ir creciendo a medida que las horas pasan.

El tontol pueblo nunca ha hecho daño a nadie y creo que debería de pasar a ser una especie protegida. El PP ya ha perdido dos elecciones generales con uno como líder, así que si a la tercera va la vencida no deberían temer su desaparición. Mariano seguro que barre para casa y asegura la supervivencia de este colectivo.



domingo, 9 de mayo de 2010

Homofútbol

Llevan unos días dando la vara con la foto en la que Ibrahimovic y Piqué arriman cebolleta en lo que parece la previa de una comida de hocico. Menuda novedad, jugadores del Barça comiéndose el morro... A Hristo si que no había quien le hiciese la cobra.



Y ya que estamos, vamos a completar con un par de tocadas de genitales que me vienen a la mente...


Míchel, Míchel, Míchel

domingo, 18 de abril de 2010

Afflelou y Emilio Botín

Aprovechando la oferta de 2x1 en gafas que hay en Loop Vision el otro día me fui a hacer unas nuevas después de siete temporadas con las mismas. Sé que esta oferta es la misma que ha hecho Afflelou durante un montón de tiempo, pero yo soy fiel a mis amigos de Loop y además, nunca me han gustado los dueños de empresas que se promocionan en otro idioma.

Sé que esto es una gilipollez enorme, pero acabo de ver a Emilio Botín en primera línea del GP de China de F1 y le he recordado hablando en inglés. Espero que este fin de semana no haya estado utilizando el traductor de ElMundo.es para hablar con sus amiguetes chinos.

lunes, 22 de febrero de 2010

Invadido por la intimidad

Hace diez años que vivo en la misma casa ocupando la misma habitación y durante este tiempo el piso del portal de al lado que pega con mi pared y la de mi hermana ha estado alquilado por tres parejas. Aunque diferentes, todas han tenido el denominador común de trastornarnos el sueño con prácticas sexuales que aunque más de uno las desease para su cuarto, nunca han resultado nada agradables en caso de no ser un amante del porno casero a la española.

La primera pareja a la que conocimos fueron un par de heavys que tenían por costumbre escandalizarnos con unas sesiones que atrajeron varias veces a los Municipales por denuncias de sus vecinos de portal. Solían darle a la mandanga con Metal puesto a tope y los comentarios (siempre a voces) eran de un tono guarrindongo parecido al porno cutre del Canal 7. Los siguientes fueron un par de obesos cuya música estaba compuesta por unos instrumentos más a lo Mayumana: el cabecero de la cama reventando la pared de mi hermana y su chucho desgañitándose a ladridos hasta que habían sudado dos o tres pizzas familiares. Cuando los gordos se fueron, llegaron una cuarentona de Europa del este y un divorciado de dos metros con pinta de carnicero que pueden pasar de follar a todo trapo, a vivir un ataque de locura de la tipa en los que le vocea "hicoputa", putero o les grita a los niños pequeños de él que lo que le más le gusta a su padre es hacer la mirada del cocodrilo (cocodrile glance).

Pues bien, últimamente los vecinos están bastante tranquilos y no se les oye más que despertarse con Britney Spears a las 4:45 y alguna que otra trifulquilla si él se olvida de avisar de que no viene a cenar. Sin embargo, en el callejón al que da mi ventana deben de vivir unos padres cabrones que tienen a un bebé durmiendo en febrero con la ventana abierta mientras el termómetro se congela y al principio del llanto no he podido evitar rememorar ciertos momentos de pasión ajena que preferiría no volver a vivir.

Igual para ser un niño se calla muy pronto porque los gemidos no duran más de diez segundos, pero ya veremos como evoluciona el tema antes de que se acabe la pasión o el niño muera congelado.

sábado, 23 de enero de 2010

Tuning, tunear, tunante

Como suele ocurrirle a todo el mundo, también el buzón de mi correo electrónico se llena a diario de mierda. Esto me indigna de la misma forma que cuando descuelgo el teléfono y algún teleoperador de acento blandito me intenta volver a vender su ADSL.

Titulado "Nuevo curso de Tuning" y con asunto "sácale rendimiento a tu hobby", pienso en ello y sólo aparecen en mi mente Chimo Bayo (una pena que no vaya a poder acudir a Eurovisión), nengs, oro a mansalva, estrellas, pantalones por dentro del calcetín, ehpoiler, loco, primo... y el nuevo peinado que pega fuerte en el barrio, esa especie de rapado casi al cero con un cepillico de barrer en la azotea. Ya he dicho varias veces que Fama a bailar está haciendo mucho daño en según qué zonas.

"¡Sí!¡Es posible vivir de tu pasión! Tuning: La actividad de mayor auge en la actualidad", dice el anuncio. "Máaaaaama, que me voy a apuntar al cursol tunin, que el Rául, el Dávid, el Yoni y la Ráquel se apuntan de fiiijo!!* . Así que venga Ninis, si no queréis que os saquen en La Sexta, dejad de hurgarle el bolso a vuestras madres y buscáos un curso de tunantes. Seguro que tras este contacto con la educación al final alguno se aficiona, estudia una carrera y moderniza la Tuna cargándose las guitarras a golpe de lunas tintadas, luces de neón y unos buenos altavoces con los que ganarse propinas haciendo el baile de la motito flotante. Pero poniendo culo pollo, "so mieeeeeerdasss".

Por cierto, que según he terminado de escribir la entrada el cabrón del Google no ha parado de meterme anuncios de cursos de Tuning. Al final me apunto y tuneo la bici.

*Es importante marcar la acentuación llana de los nombres agudos para darle realismo a la interpretación.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Duelo abdominal: Ronaldo el flaco Vs Aznar

"Una de las respuestas a la pregunta de qué hace Cristiano Ronaldo para tener un físico tan privilegiado es su obsesión por las abdominales. Hasta tres mil al día realiza siempre que puede. Un trabajo que no pasa inadvertido cuando el madridista se quita la camiseta". Este es el subtítulo del artículo publicado en el Diario As hace tres días, justo cuando los votantes del periódico hicieron merecedor al jugador del premio que el diario de Prisa le concedió. Me imagino que los votantes del Sport o de otro periódico que no fuese As o Marca le hubiesen dado el premio a Messi, pero entonces el ojete de Cristiano no hubiese quedado tan reluciente como después de que los del As se lo trabajasen con ahinco.

Tenía tantas ganas Cristiano de enseñar sus abdominales que ayer estuvo a punto de quedarse atrapado en la camiseta corriendo a ciegas mientras se la intentaba quitar. Mal, porque hoy ya sabía lo que se nos venía encima: abdominales de Cristiano por todas partes, en la tele, en el periódico, en el ordenador, en los macarrones... hasta por la radio me los estaban pintando, cojones. Sin embargo, el comentario más lúcido que he oído ha sido cuando a la hora de los deportes en el telediario mi hermano ha sentenciado: "Éste tío es idiota, verás cuando se ponga como Ronaldinho y le hagan una foto to gordo. Verás como se arrepiente de haberse estao quitando la camiseta pa que luego comparen".

Y es que parece que está de moda presumir de cuántos abdominales haces al día. Este verano dijeron que Aznar hacía 2.000 cuando le pillaron abrasado al sol con un Gremlin en el estómago. Después de ver ayer a Cristiano y pensando en Aznar, me imagino a este líder de masas ganando las elecciones y quitándose la camisa a lo Hulk en el balcón de Génova. También estaría entretenido ver mano a mano a Cristiano y al bigotes en un duelo después de comerse unas lentejas. Eso sí, con camiseta los dos para evitar que vomitase alguien del público antes que los participantes.

Lo que yo tengo claro es que Aznar, viendo que es un negado para el inglés, decidió invertir ese tiempo de aprendizaje lingüístico en hacer abdominales y lo que consiguió además de unos abdominales modelo, fue que su mujer se pusiera a escribir cuentos. A Cristiano le debió de pasar algo parecido con el inglés pero al final se hizo con el idioma. Por otra parte, no me imagino yo a Paris Hilton escribiendo cuentos porque irían más encaminados hacia la novela guarrindonga y dudo que la chica sepa escribir algo más que mensajes por el móvil. Aquello estaría lleno de "Ouh yeah, yeah, yeah..." y con eso, aunque el argumento quede profundo, no se convence a una madre para leérselo a los niños antes de dormir. Iban a acabar los calzoncillos con más pliegues acartonados que los abdominales de los tíos estos.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Bassat vs Mejide

Últimamente me pasan tan pocas cosas que con esto de comentar la actualidad casi parezco un periodista. Sí, un periodista, porque al final los periolistos sólo buscan contar lo que pasa en la vida de los otros y que les paguen por ello. Pero vamos, que si existen personal shoppers, críticos de cine o actores porno, a ver por qué lo de hablar de la vida de los demás desde una perspectiva medio seria no va a ser una profesión también.

Pues al hilo de la actualidad me ha surgido la duda de si siguen poniendo en la televisión el programa de Lluis Bassat, el de El Aprendiz. Ayer vi que otro de los publicistas mediáticos en España, Risto Mejide, ha ampliado la emisión de su G-20 a los domingos y encima parece que el tipo ha conseguido que tres millones de personas le sigan subiendo el ego, mucho más que el share con el que soñaría Bassat. Bien por Risto, que a base de pegar palos ya no tiene que andarse con briefings, timings, marketings y todas estas mierdings que se hacen en publicidad con la misma terminación.

Curioso lo de los publicistas mediáticos porque para ser tan expertos en promocionar cosas hay pocos que se conviertan a sí mismos en un producto y se den a conocer. Estos dos parece que lo de hacerse famosos lo han hecho bien, pero si tuviera que elegir a alguno de los dos… ¿Bassat o Mejide?

Lluis tiene mucha barba, no suda, es ingenioso y esa panza curtida a base de comilonas de empresa en asadores contiene mucho disfrute, pero es del Barça. Risto es un tocapelotas, un bocachancla y un oportunista, por lo que a priori me identifico muchísimo más con él. Además, sólo lleva escritos dos libros más que yo y Bassat en este tema me resulta inalcanzable. Sin embargo, Mejide está medio calvo, lleva gafas de sol a todas horas y es un hortera de cuidao. También hay muchas posibilidades de que sea del Barça.

Por tanto, creo que me quedo con Bassat porque mola más hacer de Donald Trump en un programa españolizado en el que recopilas ejecutivos hinchados de máster para decirles que no venderían ni una bandera de España en un mitin de Rajoy. Bassat es un tipo constante y un triunfador perpetuo. A Mejide un día de estos le van a intentar pegar un botellazo como el que casi le dan a Manolo Lama durante el último derby. Porque la retroalimentación, cuando dices tonterías para toda España, ya sea antes de la siesta o de la cena, no sólo se muestra mediante palabras y supongo que cuando te pasas de vueltas hasta las personas como Florentino te pueden coger un poco de manía.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Última llamada a solteros de paladar fino


"Atencion señora, ha llegado el tapicero para tapizar sus muebles, sillas, sillones, tresillos, puertas, taburetes, mecedoras, descalzadoras… Tapizamos en todo tipo de materiales, sky (¿?), tela, terciopelo… con recogida y entrega en su propio domicilio… llámenos al 696590318". Falta decir que si no eres Orange les des un toque para que te llamen ellos desde el móvil del trabajo, cojones.

Qué bien se despierta uno un sábado con el tapicero debajo de la ventana, pero ojo, que el día trae noticias mucho más frescas: Atención señora, póngale el traje de la graduación a su hijo y preséntelo en palacio porque la Infanta Elena María Isabel Dominica de Silos de Borbón y Grecia está a punto de quedarse oficialmente soltera. Sí, sí, su “cese temporal de convivencia” con Marichalaaarl parece que termina finalmente en divorcio, algo por lo que nadie apostaba desde un principio. Ahora la Infanta se quedará con el pisazo de dos millones de kilómetros cuadrados al lado de El Retiro, los coches, la pantalla de plasma, el secador, el cepillo de dientes eléctrico, la maquinilla de afeitar, las toallitas Kandoo para apurar su Ohio… y a los Froilanes también, ¿no?. Vamos, que si no vivía bien el bueno de Jaime ahora lo va a pasar fetén ahí sin niños y comprándose esos trajes tan moderner que parecen tapizados por mi colega el de la furgoneta y el megáfono.

Así que ya sabéis, chicos solteros. Lo de casaros con una princesa va a estar jodido, pero estad atentos al BOE porque en cualquier momento sale la plaza para opositar a infanto. El braguetazo en el que ya no confiaban vuestros padres es posible conquistando a esta muchacha cuarentona. Seguro que tiene ganas de conocer gente nueva con la que ir a los toros, a desfiles, montar a caballo, en velero, en Mercedes, en cama… No os preocupéis porque su trabajo le permitirá adaptarse a vuestros horarios y esto facilita mucho cualquier relación. Sabe inglés y es titulada en mogollón de carreras relacionadas con la educación, así que también os podrá enseñar muchas cosas, como pelar langostinos con cuchillo y tenedor, comer chuletillas sin chuperretear los huesos, sacarte mocos con cuchillo y tenedor, su colección de zapatos, de bolsos, de pelotillas del ombligo...

En las bases de la convocatoria probablemente no se prometa un futuro asegurado ni una vida fácil porque no es el estilo de la Casa Real. Además, que con la crisis los opositores están revolucionados y tampoco se pretende saturar el casting. Aún no se sabe si por familia numerosa se puntúa más, pero daos prisa porque al parecer Peñafiel ya está fotocopiando su DNI para adjuntar las copias con el impreso de solicitud. A lo mejor es también la oportunidad definitiva de Álvaro de Marichalar, su asalto a La Zarzuela en moto de agua recién llegado de una intrépida aventura cruzando el lago de la Casa de Campo…

Os dejo una fotica para que lo vayáis pensando. Reconozco que he buscado en Google con los descriptores "infanta elena fea", pero no esperéis que buscando "infanta elena pibón" o similares el resultado cambie.

lunes, 12 de octubre de 2009

Con nocturnidad

Yo nunca le he dicho a un portero que quiera entrar a su garito con zapatillas. El pobre Dani Martín, seguramente, fue lo último que soltó antes de llevarse el par de hostias que ahora le provoca su peculiar forma de hablar. “¿Estás en lista?”, me han preguntado en muchas ocasiones. Y no merece la pena ni contestar porque lo único que se me ocurre es darme la vuelta y preguntar a mis acompañantes cuál es el siguiente destino.

Mis dificultades para acceder al mundo de la noche y el trato con los "puertas" comenzaron ya en mi más tierna adolescencia cuando mis compañeros de patio empezaron a sentirse atraídos por el mundo del gariteo. Yo retrasé mi entrada al máximo, pero para no seguir torturándome con Noche de Fiesta, acabé lanzándome a un pozo del que aún no he salido pero en el que cada poco me recuerdan que tampoco he terminado de entrar.

Las zapatillas, la edad, el pelo, el abrigo, fiesta privada, cierre inminente… han sido junto con lo de la puta lista las excusas más empleadas para impedirme el acceso a un montón de bares. Sin embargo, como desde hace una temporada los locales que me reciben no son muy exigentes en ningún aspecto, mi relación con los gorilas ha mejorado un montón. Tendría que remontarme a mediados de agosto, cuando los porteros malagueños impedían mi entrada a sus locales, para señalar mi último encontronazo con el gremio. Y esto fue porque, o no les salía de las pelotas directamente, o me decían que con pantalón corto y los calcetines estirados hasta la rodilla no entraba. Naturalmente, la segunda causa estaba estrechamente relacionada con una clara intención de hacer el indio.

De este modo, la gran reducción de trato con los porteros ha ido mejorando tanto nuestra relación que hasta he llegado a pensar que algunos son personas normales y no robots. El viernes pasado, por ejemplo, nos echamos unas risas cuando esperando la cola un gorila nos preguntó si alguno sabía hablar inglés. Ante nuestro desconcierto el hombre se explicó: “Es para que mandéis a tomar por culo a estos dos guiris que me están dando el coñazo desde hace ya un buen rato”. Todos estuvimos de acuerdo en que aquellas palabras le habían humanizado.

Sin embargo, como la realidad es muy diferente, ayer fue un portero el que me mandó directo a casa y me recordó la pasta de la que están hechos estos sujetos. Realmente, no me apetecía entrar al bar que nos esperaba, pero como tenía ganas de estar un rato más con mis amiguetes, ya me había hecho a la idea y me arrastraba hacia ése agujero oscuro de la zona de Huertas llamado Samsara, Sánsara o Sarasa. Lo peculiar esta vez fue que aunque el gorila me permitió el acceso, cuando iba a cruzar la puerta el tipo me sugirió que la próxima vez para pudrirme en su antro de mala muerte debía de llegar con las zapatillas limpias. Con esto, pensando que además tenía que pagar diez euros por bucear entre las babas que inundan su apestoso nido pachanguero, le miré, me di la vuelta tragándome el “vete a tomar por culo” que me hubiese proporcionado el habla de Dani Martín y me largué a casa haciendo lo que a Manuel le gusta llamar "despedida a la francesa”.

Hasta que llegué a la Gran Vía y me fijé en un travesti que debía de querer ser Marta Sánchez no fui capaz de borrar el "vamos no me jodas" de mi mente.