martes, 4 de mayo de 2010

Moonwalker 4.8


En línea con lo que va siendo esto últimamente, hoy voy a volver a apoyarme en documentos gráficos para explicar lo que ha sido el desplazamiento al festival del SOS ("ese o ese" para muchos y "lo del so" para los murcianos).

La verdad es que al ir con unas expectativas tan nefastas de Murcia, una vez llegados allí no me pareció más que una ciudad más con un río de mierda, una playa sosa y gente que pide agua para regar sus campos de Golf. Con los murcianos sólo nos relacionamos a la hora de sobornarles para colarnos en el festival y como nos dimos cuenta que la panda de africanos que vigilaban la valla estaban más espabilados que la fauna autóctona, al final hubo que colarse por los huecos en donde la incompetencia nacional se encargaba de que la gente sin entrada no accediese al recinto, es decir, por la puerta principal. En casos como estos, la colada Moonwalker resulta muy efectiva al aprovechar las pequeñas mareas para dar la espalda a los vigilantes e ir andando marcha atrás mientras mientras se accede al recinto.

Por lo demás, cuando el domingo nos levantamos y por primera vez nos desviamos del recorrido de casa a la zona del festival nos dimos cuenta de que tapear por Murcia es una puta mierda: Las cañas son pequeñas y caras, los murcianos tardan dos horas en atenderte aunque estén tocándose los huevos en grupo (en honor a su patrón L.Pausa) y las tapas, además de cobrarse aparte en casi todos los sitios, son finolis. Vamos, que al final nos tuvimos que largar sin comer unas simples patatas bravas, una tortilla o algo consistente de eso que pide el estómago después del ajetreo nocturno.

Si no es porque al principio he dicho que Murcia no era pa tanto, ahora diría que es una basura y que me fui de la ciudad escuchando a más de uno decir que no volvería allí a no ser que le pille de paso. Difícil.

FRIGO PIE VERSION ESPECIAL JUANITO OIARZÁBAL



TRÁFICO DE NIÑOS MARCA HACENDADO



INTENTO DE PEGGY-PIN UP MURCIANA MENEANDO LA PATITA


DESPERTAR IDÍLICO CON LOU REED

jueves, 29 de abril de 2010

Alfredo Mercurio

El Sr. Mercurio suele ir por la vida vestido de romano para evitar el acoso de los fans que le confunden con su homónimo zanzibariano, el gran Freddie. Ahora que ya no sesea tras limarse los piños y ha aprendido definitivamente a hablar por teléfono (disfunción, en general, desconocida), se dedica a realizar colaboraciones radiofónicas con el Carrussel de su barrio comentando los encuentros a modo Petón los martes y miércoles de Champions League.

También se gana la vida amenizando fiestas íntimas porque a él lo de los grandes estadios nunca le ha ido. Sabe meterse al público en el bolsillo y de hecho, en uno de ellos cabrían todos sus fans.

En su vida anterior fue dinosaurio. De ahí que haya acabado desarrollando una especial habilidad para retratar a este tipo de animales.


domingo, 18 de abril de 2010

Afflelou y Emilio Botín

Aprovechando la oferta de 2x1 en gafas que hay en Loop Vision el otro día me fui a hacer unas nuevas después de siete temporadas con las mismas. Sé que esta oferta es la misma que ha hecho Afflelou durante un montón de tiempo, pero yo soy fiel a mis amigos de Loop y además, nunca me han gustado los dueños de empresas que se promocionan en otro idioma.

Sé que esto es una gilipollez enorme, pero acabo de ver a Emilio Botín en primera línea del GP de China de F1 y le he recordado hablando en inglés. Espero que este fin de semana no haya estado utilizando el traductor de ElMundo.es para hablar con sus amiguetes chinos.

miércoles, 14 de abril de 2010

Modern Style


El camarero del Plasti que le encontró tirado en el baño de las chicas tuvo que reprimir sus ganas de vomitar al verle con esa pinta y agarrado a una Budweiser. Como no sabía que hacer con aquel cuerpo cartoniano, decidió tirarlo al primer cubo de reciclado azul que encontró camino de casa.

Un trabajador del grupo Inditex lo recogió de entre la basura y decidió que a partir de entonces cumpliría su función de modelo moderner profesionalmente. Antes de quedarse de piedra asqueado por el panorama de jóvenes de nueva generación que forzaban la voz cantando las canciones de Joy Division, acababa de llegar de Londres tras suspender varias veces el examen que convalidaría su título de corte y confección. Enamorado de la moda juvenil, de los chicos y las chicas, de las gafas de pasta sin graduar y del Brit pop, ahora ve la vida pasar desde el escaparate de un Zara.

Si no fuese porque ya no puede moverse, ahora mismo cosecharía un gran éxito como referente de calvo tirillas de preferencia sexual cuestionable cuyo máximo exponente es Pep Guardiola.

sábado, 10 de abril de 2010

José Manuel Díaz

De los mejores periodistas deportivos que tenemos en España. Veamos como trabaja José Manuel Díaz en un botellón de viernes. Golazo de Frankie Petón!
en
Fuente: Tapia

PD: No sé quién es el imitador, pero para ir cocido lo hace bastante bien eh.

lunes, 5 de abril de 2010

Guarrerías a priori III

A pesar de no contar aún con el reconocimiento oficial de la Real Academia de la Lengua, el término "paluego" suele referirse a esos restos de comida que se le quedan a uno entre los dientes después de comer y que pueden permanecer largas sobremesas agarrados a la dentadura. Asomando por la encía se descubren tras la degustación chuletil y amarrados a la muela picada con el arroz duro. Son escondite incómodo de pepitas frutales al comer frambuesas o moras y cuesta bastante deshacerse de ellos cuando se degustan las palomitas que se han quedao sin hacer.

Por experiencia, siempre he aconsejado a los amantes del paluego no insistir con la lengua en su búsqueda para evitar daños innecesarios en la fricción de este músculo contra la muela. Lo apropiado es esperar a que el ciclo digestivo determine el momento en el que el resto alimenticio se vea vencido por la propia naturaleza del aparato bucal y, por fin, el paluego haga las veces de merendola. Este momento suele llegar alrededor de las 17:00, como el bocata en papel Albal que llevan las madres a los niños al salir del cole y como los toros, con la digestión terminada y la baba fácil.

Inmediatamente después de la extracción del elemento, un buen palueguista estará siempre obligado a hacer las envidias de sus amigotes mostrándoles su captura y acto seguido optará entre saborearlo gustosamente o proyectarlo a la espalda del alumno que se siente en la fila de delante, normalmente más aplicado. Tanto si el jersey es pelotillero como si es Lacoste o Ralph Lauren, el paluego conseguirá una alta adherencia, prácticamente similar a la de una uña mordida, triturada y escupida sobre este tipo de prendas.

En los casos en que la paciencia se vea agotada o sobremesas en las que el hambre apriete, el paluego será siempre extraído con palillo. Una vez capturado, el ayudante de madera permanecerá en la boca hasta que se emblandezca mareado por las vueltas o sufra una caída en cenicero, pero hay que dejar claro que nunca se aniquilará al paluego con un cepillo de dientes. De esta forma sólo se mata el sabor con la pasta y se desaprovecha este bien tan valioso de la gastronomía universal. De hecho, creo que Ferrán Adriá está pensando en incorporarlo a su menú cuando vuelva después de sus reflexiones culinarias, ya que siendo pequeño, escaso y sabroso cumple perfectamente los requisitos más rigurosos para ofrecerse con una ramita de perejil en un plato gigante o cuadrado de esos que ponen en el Bulli.

Para terminar, os recuerdo que el paluego nunca se debe de intentar extraer hurgándose la boca con dedo propio o ajeno. Esto es un signo inequívoco de poca clase y podría comprometeros en comidas de trabajo o con la familia política. Adjunto un ejemplo para que se tome buena nota de lo que nunca hay que hacer.

martes, 30 de marzo de 2010

Qué jodido es ser hipermétrope en Vueling

Como todo el mundo sabe, a los catalanes siempre se les ha tachado de ser gente un tanto tacaña. Del mismo modo, cuando pienso en los políticos suele aparecerme en la mente la palabra ladrón. Por tanto, en el momento en el que un político de origen catalán decide dedicarse al mundo de las aerolíneas el resultado sólo puede ser la compañía aérea más rata con la que volarás en tu vida. Ellos prefieren autocalificarse como "Vueling, la primera aerolínea de nueva generación".

LAS TARIFAS: En primer lugar, he de decir que cobrar 35 euros por cambiar un billete es de ser sólo más hijos de puta que ladrones, algo muy propio de la mayoría de los políticos y también de las compañías aéreas. Sin embargo, de esto no puedo echarles la culpa y no me queda más remedio que aceptarlo como tarifa especial destinada a deficientes mentales que compramos billetes para días en los que nadie nos había dicho que no se trabajaba.

LOS ASIENTOS: Cuando en el viaje de ida me subí al avión el ambiente estaba ya bastante cargado. El olor a tigre que habían ido dejando los pasajeros de los vuelos previos durante todo el día permanecía en el aire del mismo modo que las migas del pasajero anterior en mi asiento. Una vez sentado, para quitarme la camisa sin repartir codazos cual central sevillano empecé a sentirme como un mago atado con una camisa de fuerza boca abajo en una urna de cristal llena de agua. Hacía gestos que se interrumpían chocando contra tela y cuando me deshice de ella el sofoco que llevaba era considerable. Yo soy un tipo pequeño y no me gustaría ver a alguien de 1,90 m. viajando con Vueling, aunque supongo que ya tendrán previsto algún suplemento por altura. Una vez despegados intenté entretenerme con una revista de esas que sólo traen publicidad y reportajes de ciudades a donde la comopañía vuela. El problema es que los hipermétropes no vemos muy bien de cerca y en Vueling lo máximo que puedes alejar una revista hasta chocar con el asiento de delante es de unos treinta o cuarenta centímetros, así que la lectura fue una actividad descartada desde el principio.

EL COMPAÑERO: Mi compañero de al lado era un bohemio con gafas de montura al aire, pelo polla y jersey de lana gorda capaz de acalorarte en una noche siberiana. El tipo sudaba como un pollo con olor a granja de pollos, se rascaba mucho la cabeza y mostraba una gran habilidad para meterse el dedo en la nariz ambidiestramente. Cuando se agachó para coger El País de debajo del asiento se golpeó en la frente con el perchero que tenía dos palmos por encima de su rodilla, salió rebotado contra la ventanilla y fue a parar al cabecero del asiento con los ojos muy abiertos, dos hostias monumentales y una rojez que parecía que iba a explotarle un ojo. Cuando le miré con la camisa echada por encima a modo de manta como hace mi abuela, el tío volvía a explorar sus fosas nasales con virulencia alternando para salpicarme con el ejército de pulgas que irritaba su cuero cabelludo. No entiendo muy bien lo del perchero ese que te ponen en el asiento de delante porque sólo podrías colgar unos calzoncillos de slip.



LAS AZAFATAS: Las azafatas son simpáticas excepto si llevas maleta porque lo más seguro es que aunque cumpla las medidas te la tiren a la bodega y a la llegada tengas que esperar por ella en la cinta. Esto supone perder una de las grandes ventajas del Low Cost, pero es que si tu equipaje cumple las medidas y llegas de los últimos lo más seguro es que como no cabe en los huecos para maletas, tengas que viajar con el equipaje en los piés como en un bus urbano. Por esto no pagas suplemento.

EMERGENCIAS: No acabo de entender muy bien por qué en un viaje Madrid-Barcelona las azafatas de una Low-Cost no se ahorran la parte del chaleco salvavidas. Al ir con la gasolina justa lo de pasarse de frenada es imposible y para aterrizar en agua con tu chaleco salvavidas deberías de tirarte a la altura de Zaragoza y rezar para aterrizar en el Ebro.

EL PILOTO: En los dos viajes que he hecho con Vueling el Comandante siempre se ha excusado al final del viaje con los motivos del retraso. A la vuelta fue mucho más breve que a la ida, cuando empezó a pensar en alto con el micro abierto: "Vamos tarde... a ver como lo explico... han atropellado a unos animales y están limpiando la pista...". Lo mejor fue oirle decir en inglés de andar por casa lo de "animal collision" mientras la gente se descojonaba.

En fin, que si no es porque ayer fui a ver Avatar en 3D ahora mismo diría que lo de Vueling ha sido la peor experiencia que he vivido en los últimos días. De todas formas, Barcelona está muy bonito en primavera con sus perroflautas, sus pakistanís y sus guiris tomando el sol en cualquir pared. Esta vez no he visto más que el barrio de Gracia, así que lo del Tibidabo lo dejo para la próxima, que iré casi seguro en Renfe.