lunes, 24 de enero de 2011

La saturación o el efecto Pajín


Normalmente en la vida pasa que cuando algo satura acaba produciendo un efecto contrario. Por ejemplo, a mi de pequeño me encantaban las croquetas, pero un día me puse como un cerdo y de la vomitona que me agarré le cogí a la bechamel un asco tremendo. Luego me hice un poco más mayor y como me vicié mucho con el zumo de tomate, también le agarré ojeriza. Más tarde me pasó con el Beefeater y, por último, ocurrió que al llegar a la facultad gustándome mucho el periodismo deportivo, al final sucedió igual que con la gente de canarias, que en clase había un montón y como a medida que pasaban los cursos se ponían más pesados, terminaron la carrera ocupando el lugar de las croquetas y el zumo de tomate.

Les pasa a algunos que del dolor que les da algo, les da gustico. O las cosquillas que primero risa y al final de tantas duelen. O con la gente que da mucho asco, como por ejemplo Leire Pajín, que termina resultando cómica. O Pablo Motos, que escribir monólogos se le da bien pero de tan pesao que es intentando hacer gracia pues es imbécil. Y como esto tiene tintes buclísticos, creo que está cerca de ser tan cargante que termine por tener algo de gracia ya sea por absurdo o por pena.

Pues nada, que dejo aquí otro testimonio que sustenta el efecto Pajín en el mundo de la moda. Y no es sólo el caso de pijos pozueleros que llevan las Converse agujereadas o gitanos chaboleros que ostentan con BMW y cadenaca de oro. Todos sabemos que la clase alta también rescata de barrios bajos algunas costumbres clásicas para imponerlas en la jet-set y si no, que le pregunten a Flavio Briatore por qué cojones hace un tiempo se casó en zapatillas de andar por casa emulando a las gitanas que no se las quitan ni para pasearse por la piscina.

martes, 18 de enero de 2011

El peor día del año

Un tipo llamado Cliff Arnall dice que el 17 de enero es el peor y más deprimente día del año. Su justificación es que según una ecuación que se ha sacado de la manga, justo en este punto empiezan a llegar los recibos de los regalos de Navidad, queda un huevo para las siguientes vacaciones, hace frío y la gente se empieza a dar cuenta de que no va a cumplir lo que se propuso en Año Nuevo. Y todo esto ha pasado sin que casi nadie se haya dado cuenta. Un lunes más, con curas bendiciendo por San Antonio a Yorkshires de jubiladas que les ponen lacitos de color rosa y les dan café con su kit de tarde taza-platito para que luego salten cardiacos como sputniks, nada más.

Y ahora mi apuesta del peor día del año: aunque un lunes de enero no esté mal como candidato, creo que me decanto por el del cambio horario en otoño, ese que hace que a las 6 ya sea de noche. En octubre, el mes más asqueroso del año. Y en domingo, que es peor que el lunes porque el viernes está más lejos. Joder, y en otoño, que para los que no somos tan bohemios de encontrar el encanto a pisar hojas secas nos parece una estación de mierda. "Te dan una hora más del fin de semana...", dice ese tipo de gente que se ha visto todas las películas de Acción D.F. agonizando en casa los sábados por la noche... ¿Y para qué coño quiero una hora más un domingo? ¿para pudrirme a fuego lento? ¿para olvidarme de cambiar la hora y aparecer una hora antes en el trabajo el lunes? Basura, el estudio de Clifford.

Otra cosa que voy a compartir con los lectores, ya dejando más de lado la actualidad, es que el otro día en el bar nos hizo gracia pensar en una mujer que se pone morena y, como a tantas otras, se le queda la marca del bikini. Pero no se pone morena por donde no se suele llevar bikini, sino que como se pone uno que tapa todo menos pechos y zona braguil está toda blancuza menos las tetas y el culo, que las tiene con un torrado Torrevieja que pa qué. Y ya lo dejo, que me va a dar la tos.

miércoles, 5 de enero de 2011

La No carta a los Reyes Magos

Los Reyes Magos se han modernizado. No sólo emplean la red para recibir mails en vez de tradicionales cartas con letras infantiles de alfabetos desconocidos, sino que también les puedes decir lo que no quieres que te traigan.

Mu salaos los de La Despensa.

www.minocartaalosreyesmagos.com

jueves, 30 de diciembre de 2010

Adiós Bobby


Bobby es un nombre que normalmente me hace gracia, pero hoy no es un día alegre.

En el verano de 2005 tuve la oportunidad de profundizar en la música de Boney M gracias a que durante un viaje de Interrail, en una de las 4 o 5 camisetas seleccionadas escrupulosamente por mi amigo David para los veintitantos días de fuera de casa, venía bien grande escrito Belfast, título del exitoso tema de Boney M.

Manolo, padre de otro de los integrantes de aquella aventura, siempre había sido un gran amante del grupo y acostumbraba a amenizar los trayectos sabatinos de su hijo y amigos hacia campos de fútbol rivales con Boney M a toda caña. Esto supuso que el pequeño Manuel se tirase todo el puto día cantando "Belfast, tititirititi" y bailando a lo Bobby Farrell por París, Amsterdam o Bruselas cada vez que David se volvía a poner la rotatoria camiseta. Les cogimos cariño, a la camiseta y a Boney M.

Esta mañana, su "cantante" y showman Bobby Farrel ha sido encontrado muerto a los 61 años en un hotel de San Petersburgo sin que se hayan aclarado aún las causas del fallecimiento. De virtuoso playback directo, sublime vestuario y originales contoneos, Bobby Farrel se nos va al olimpo de los clásicos básicos de la música setentera. Descanse en paz.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Hotel Anaco***


A juzgar por el aspecto de su mural, el hotel Anaco no fue inaugurado ayer. Escondido a un lado de la Gran Vía, como tantos otros elementos ocultos bajo los soportales de sus calles aledañas, mirando de reojo a la sede de Telefónica que fue en su día el primer rascacielos de Europa, parece haber estado ahí toda la vida sin que nadie se pare a mirarlo.

¿Será casualidad lo superlativo de su nombre? ¿Se llamará Anaco en honor al perímetro de la cavidad anal de su fundador? ¿Fue "Ano" de tamaño normal antes de que se celebrase la primera Gay Parade madrileña? ¿Estará Almodóvar y un posible deje manchego implicado en todo esto?

sábado, 25 de diciembre de 2010

Pony Collection


Cuando en el hospital le cortaron sus pulseras de conchas oropesianas y la cinta con la bandera de España para escayolarle, casi le da algo.

Al descubrir que la clase media estaba empezando a aficionarse al pádel, Borja había perdido los papeles y se había liado a golpes contra uno de los lavabos del vestuario del club de hípica hasta partirse varios huesos de su muñeca izquierda. Para más inri, hacía sólo unos minutos que acababa de descubrir que el color de piel del novio de su hermana Cuca, Guasinton, no era de rayos UVA, sino que descendía de una pura estirpe de dominicanos kings.

Un visionario ejecutivo de Ralph Lauren les vio juntos saliendo del hospital y decidió que incluyendo a semidiscapacitados y a gente de color en sus campañas podrían ampliar su público y vender alguna prenda más, por lo que próximamente aflorarán outlets de la marca en barrios bajos y centros médicos.

domingo, 19 de diciembre de 2010

La bajona no perdona

Tras la tempestad nocturna llega la calma en forma de bajona. Un mundo de sensaciones poco agradables por las que todo el mundo pasa pero que nunca termina de descubrir:

-Punzada estomacal: La "punzadica", que es como si el gordo de los morancos te estuviese clavando el iíndice en la tripa y manteniéndolo ahí inmovilizándote mientras te cuenta chistes.

-Dolor de cabezón: Esto es básicamente un efecto Dobermann, que parece que tengas el cerebro en plena evolución y el cráneo que no esté por la labor de crecer a la par.

-Pozo cantor: Que te cante el aliento a rata mojada, vaya.

-Paluego pa por la mañana: Te has intentado acostar con el estómago lleno o has decidido vaciarlo justo antes de ir a la cama. Al despertar, empiezas a rememorar sabores conocidos unas horas antes encontrando elementos en tu boca que no te apetece terminar de tragar.

Y así muchos más, pero hoy he descubierto uno nuevo que no había catado nunca. Los calores de menopáusica que me están dando con la calefacción a todo tren están provocando que se me abran los poros y mi persona empiece a desprender un olor a tabaco rancio muy serio a pesar de no fumar. Esto creo que podríamos bautizarlo como el "efecto Guti", por el inconfundible olor que el rey de la fiesta debe regalar a sus compañeros mientras dan vueltecitas por el campo de fútbol tras una noche agitada.